Para comprender y resolver la crisis de Veracruz

 

 

 

 

 

Veracruz vive la crisis política, económica y social más compleja de su historia. Se trata de una compleja telaraña de inseguridad, falta de empleos, deficientes servicios públicos y un Poder Estatal que ha mostrado de todas las formas posibles su falta de respeto por los ciudadanos. Veracruz es el Estado que lo tiene todo, decía un eslogan de gobierno hace un par de sexenios. Sí, pero lo tiene todo endeudado, todo comprometido, todo violento e inseguro. Las libertades ciudadanas han sido amenazadas, el miedo se apodera un día sí y otro también de quienes saben que el Estado no va bien, y que ante la incapacidad gubernamental, la política es el garrote represor, en el menos peor de los casos.

¿Cómo fue que llegamos a esto? ¿Tiene Veracruz un futuro promisorio? Para resolver la crisis del Estado primero hay que comprender las causas que la motivaron. Este texto comenzará por señalar cinco causas de la crisis actual en que nos han sumido a los veracruzanos, para en una segunda entrega bosquejar cinco acciones mediante las cuales se podría salir del bache social en que nos encontramos.

Primera causa. La nueva clase gobernante. El sexenio de Fidel Herrera Beltrán se encargó de destronar a los priístas de viejo cuño. Nacieron bajo el signo de la fidelidad, jóvenes que fueron encumbrados rápidamente en secretarías, subsecretarías y direcciones, y que prepararon el camino de la cesión del poder estatal en uno de ellos: Javier Duarte de Ochoa. Todos estos jóvenes carecieron de un proceso de formación política que les alertara de las vicisitudes del poder. Aprendieron a hacer política al fiel estilo de su jefe: a billetazos. A billetazos callaron a los disidentes. A billetazos volvieron rojos a los azules y rojos también a los amarillos. A billetazos remendaron lo roto. A billetazos ganaron elecciones. A billetazos construyeron una hegemonía prendida con alfileres. Así, hasta que se acabaron los billetes.

Segunda causa. El desfalco millonario. El Informe de la Cuenta Pública 2013 presentado por la Auditoría Superior de la Federación arroja entre otros, los siguientes datos respecto a Veracruz:

  • El monto total de las recuperaciones ascendieron a 9 mil 248.9 millones de pesos, de las cuales 2 mil 31.5 millones de pesos son operados y 7 mil 217.4 millones de pesos son probables.
  • En el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal, la Auditoria Superior de la Federación (ASF) señala que los recursos sin comprobar en el ejercicio del gasto son mil 769 millones 398 mil 700 pesos; 130 millones 499 mil pesos se destinaron a conceptos pagados en nómina no reconocidos por la SEP; y 91 millones 467 mil 300 pesos fueron para pagos que se realizaron indebidamente a trabajadores.
  • En el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud, hay 325 millones 968 mil 900 pesos por aclarar, ya que los Servicios de salud de Veracruz, al 31 de diciembre de 2013, no devengaron recursos.
  • En el Fondo para la Infraestructura Social Estatal, probablemente se recuperen 625 millones 190 mil pesos porque se transfirieron a otras cuentas bancarias distintas a las autorizadas.
  • En el Fondo de Aportaciones Múltiples llama poderosamente la atención que la cuenta bancaria en donde se administran estos recursos, hasta el 31 de agosto de 2014, no refleja el saldo de los recursos pendientes por ejercer, por lo que se observaron transferencias de recursos a otras cuentas bancarias por 843 millones 650 mil pesos.
  • En el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y del Distrito Federal, las principales irregularidades son: disposiciones de recursos de la cuenta bancaria específica del fondo a otra cuenta estatal por 278 millones 780 mil 400 pesos, pagos no identificados de las facturas de los proveedores de bienes y servicios adquiridos con los recursos del fondo por 56 millones 409 mil 900 pesos, y bienes pagados no entregados por los proveedores por 5 millones 665 mil 500 pesos.
  • En el Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas, se determinó la aplicación de 2 mil 38 millones 610 mil 900 pesos al gasto corriente por concepto de sueldos y salarios correspondientes a 24 nóminas de maestros estatales de la Secretaría de Educación de Veracruz, erogaciones que no cumplen con los objetivos del fondo.
  • En los Recursos para el Otorgamiento de Subsidios a los Municipios y, en su caso, a los Estados cuando tengan a su cargo la Función o la ejerzan Coordinadamente con los Municipios, así como al Gobierno del Distrito Federal para la Seguridad Pública, se observó que hasta el 31 de diciembre de 2013, el gobierno del Estado de Veracruz no había ejercido 140 millones 536 mil 972 pesos de los recursos transferidos, por lo que no se atendió con el objetivo del subsidio.
  • En el Programa Escuelas de Tiempo Completo, se detectó que en el Estado de Veracruz  durante el 2013 no se ejercieron los recursos por un importe de 233 millones 627 mil pesos.
  • En los Recursos Federales Transferidos a través de Subsidios para Centros de Educación, se determinó un monto por aclarar de 496 millones 892 mil 500 pesos.
  • En el Fondo Regional del Estado de Veracruz no se acreditó la generación de rendimientos financieros correspondientes a los recursos ministrados del gobierno estatal por 452 millones 968 mil 700 pesos. Se retiraron recursos por 452 millones 900 mil pesos de la cuenta específica y exclusiva del Fondo Regional sin acreditar documental contable, financiera, administrativa y presupuestalmente el destino, aplicación y erogación de dicho importe. No se acreditó el origen de recursos por 24 millones 650 mil pesos depositados a la cuenta específica y exclusiva de FONREGIÓN 2013. Se reportaron 200 millones 409 mil 400 pesos del FONREGIÓN 2012 como pagados sin presentar cuentas por liquidar, facturas o comprobantes que acrediten el destino final y la obligación de efectuar el pago. No se reintegraron a la TESOFE recursos comprometidos por 171 millones 483 mil 500 pesos que no se ejercieron al último día hábil de diciembre de 2013. Y se realizaron transferencias por 2 millones 900 mil pesos sin contar con cuentas por liquidar, facturas o comprobantes que acrediten el destino final y la obligación de efectuar el pago.

Sacrificada la educación y la salud de los veracruzanos, en la cuenta pública 2013, Veracruz fue el Estado más observado al reunir el 17% de las observaciones de todo el país. A pesar de las denuncias que la Auditoría Superior de la Federación hizo ante la Procuraduría General de la República, e incluso con un acuerdo unánime de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, apremiando a la Procuraduría a ejercer las acciones penales correspondientes, nada ocurrió en su contra. Lo que sí ocurrió fue que los responsables del desfalco millonario fueron candidatos a diputados federales en busca del fuero que les protegiera ante la justicia federal, y hoy se pasean tranquilos entre las curules de San Lázaro.

Tercera causa. Las campañas políticas financiadas con recursos gubernamentales. Sobra decir que el proceso electoral de 2015 estuvo marcado por el escandaloso dispendio de recursos por parte de los candidatos del PRI-gobierno. Quien se pregunte de dónde salieron esos recursos, que revise nuevamente las observaciones de la cuenta pública 2013.

Cuarta causa. El Congreso doblegado e indigno. Si el Poder Legislativo fue pensado como un contrapeso al Poder Ejecutivo, en Veracruz el Congreso del Estado ha asumido funciones de un poder comparsa, plegado a los designios del Ejecutivo. Salvo muy contadas excepciones, los diputados veracruzanos han aprobado sin chistar todo lo que les envía el Gobernador. En los últimos años aprobaron una y otra vez más impuestos, más deuda pública, comprometiendo el futuro de varias generaciones veracruzanas, sin que esto les importe algo.

Quinta causa. La apatía ciudadana. ¿Cómo se explica que pese a todo tipo de barbaridades cometidas por los gobiernos priístas en los últimos 20 años, los ciudadanos sigan votando por el mismo partido, y que sea una de las pocas entidades en donde el PRI no ha perdido nunca la gubernatura? La respuesta tiene varios componentes: la oposición ha sido omisa, cómplice en muchos casos. Pero aunado a ello, la ausencia de una ciudadanía participativa ha complicado los escenarios de transición electoral. Que quede claro, alternancia no es igual a cambio. Allí están de muestra los doce años perdidos que supusieron la alternancia panista en el gobierno federal. No obstante, existe la creencia de una ciudadanía resignada, a que las cosas van a seguir siendo lo que han sido siempre, y que no hay forma de ganarle a la maquinaria priísta que compra diputados, empresarios, votos y conciencias. Un cambio de mentalidad es necesario. Que los ciudadanos entiendan que sí hay de otra, que una revolución está a la vuelta de la esquina y que la puerta para el cambio de rumbo en el Estado solo pueden abrirla los ciudadanos libres, levantando la voz con frase clara. 

Primera acción. Destronar a los corruptos. Saber que el régimen gobernante va mal y no hacer algo para sustituirlo es como tener cáncer y no querer ir al médico. Por eso 2016 debe ser el año de los ciudadanos libres, formadores de más ciudadanos libres. La participación decidida, en las urnas y en las calles, es la primer condición para democratizar a un sistema viciado desde sus cimientos. Pero los ciudadanos han de tener cuidado de no reemplazar a unos corruptos por otros corruptos, o como en el cuento de los ratones, que cada que llegaban las elecciones cambiaban a los gatos blancos por otros gatos negros, y luego a los gatos negros por los gatos blancos, que al fin de cuentas seguían siendo lo mismo, gatos mañosos. 

Segunda acción. Transparencia y rendición de cuentas. Lograda la alternancia será necesario que los ciudadanos exijan cuentas a sus gobernantes todos los días, y que aunado a ello se construyan contrapesos al Poder Ejecutivo. Contralorías ciudadanas. Presupuestos participativos. Órganos de fiscalización que actúen como garantes del buen uso de los recursos públicos, no como brazo terrorista del Gobierno en contra de los alcaldes de oposición. El próximo gobernador de Veracruz deberá enfrentar números rojos. No tendrá dinero. No podrá hacer obra pública, ni en dos años, planear la construcción de un Estado próspero. Verá disminuidos los recursos federales, aumentada la deuda. Frente a ese escenario, el próximo gobernador de Veracruz solo tiene una alternativa: no robar. Basta con que amarre las manos de todos los funcionarios y las suyas, para que las finanzas públicas comiencen a sanearse un poco.

Tercera acción. Construir contrapesos al Poder Ejecutivo. El Congreso del Estado debe ser la casa de los ciudadanos. Allí deben construirse leyes en beneficio de los ciudadanos al mismo tiempo que se acotan los excesos a los que se han acostumbrado los gobernadores que actúan como virreyes. Los electores deben exigir diputados que vuelvan a ser la voz del pueblo, que defiendan sus intereses en la tribuna, que no se vayan al baño a la hora de las votaciones importantes, que no les lleguen al precio con moches, bonos y subvenciones extraordinarias. Tienen que ser los ciudadanos en funciones de diputados quienes le pongan un alto al despilfarro, al oneroso dispendio de recursos públicos, quienes le digan no más a las intenciones de los gobernadores, de seguir endeudando al Estado.

Cuarta acción. El poder ciudadano. La ciudadanía debe alcanzar una dimensión práctica en el ejercicio diario de la política. Construir ciudadanía implica impactar positivamente en la vida de las personas. Hacer que todos tengamos claro que los gobernantes no son más ni mejores que nosotros, y que somos más los ciudadanos de bien. Que todos juntos somos más que quienes nos gobiernan y que cada uno de ellos vale tanto como nosotros. El poder ciudadano no se logra por consenso, se toma por asalto.

Quinta acción. No callar. No olvidar. Nunca olvidar. Y nunca volver a permitirlo. Hace unos días apenas, en vísperas de Navidad, desde Palacio de Gobierno se dio la orden de retirar a jubilados y pensionados de la vía pública. Protestaban allí maestros y ex funcionarios públicos por los adeudos que el Gobierno tienen con ellos, como con casi todo el mundo. Se le debe a proveedores, a dependencias, a la Universidad. Como si no pagarle a mujeres y hombres de la tercera edad sus pensiones, no fuera agravio suficiente, se les desalojó a punta de toletes, con choques eléctricos y golpes, con intimidación y abusos. El gobierno del Estado cruzó la línea de la mínima decencia.

¿Qué les diremos a nuestros abuelos, que trabajaron toda una vida, para poder retirarse dignamente, sin sobresaltos? ¿Que el gobierno no paga, pega? ¿Qué pensarán los policías que golpearon ancianos, pensando en conservar un empleo que les permita jubilarse un día, para que otros toletes se amontonen sobre sus cabezas muchos años después, ya viejos, en víspera de navidades? ¿Qué reflexión merecerá para quienes han saqueado las arcas públicas en los últimos doce años los acontecimientos recientes? ¿Cómo pensarán caminar de nuevo estas calles, cuando ya no sean nadie?

Juan Carlos Onetti escribió en El álbum: “Que cada hombre esté solo y se mire hasta pudrirse, sin memoria ni mañana, esa cara sin secretos para toda la eternidad.” Me pregunto: ¿Quiénes serán los amigos que declararán en favor de estos pillos priístas el día del juicio final, hablando en su nombre? ¿Quiénes defenderán a estos frívolos que declaran lo primero que se les ocurre, haciéndose los simpáticos, cuando han comprometido el futuro de los veracruzanos?

Hay que decir lo que pensamos y lo que sentimos por la tierra de nuestros afectos. Callar no debe seguir siendo nuestra patria común. Callan los apátridas. Quienes tenemos clara la geografía de nuestros afectos tenemos el deber moral de ensayar para ella nuevos mapas, de decir nuestra verdad, siempre que sea necesario, de buscarle a la verdad tribunas para que no vuelva a quedarse oculta. Quizá cartografiar un sitio, el nuestro, con voluntad de agrimensor, sea una manera de disipar sus dolores, de empezar a trazar nuevas rutas que hagan el futuro un poco más cierto para nuestros hijos. Veracruz es un Estado grande. En la defensa de su grandeza, va nuestra dignidad.

Casi una posdata. Acabo de ver nuevamente la película La misión. En la última escena, tras la carnicería, queda la misión desolada. Una niña desnuda abre las puertas de la iglesia, pero no encuentra nada. Sobre el agua flota un violín. Lo recoge. En medio del caos está siempre la belleza que salva, un asidero contra la desesperanza. La niña sube a una canoa donde más niños aguardan por ella. Después, todos los niños comienzan a navegar, con voluntad de valientes. No tengo duda de que sólo la niñez podrá salvar a esta humanidad un día. Pero antes, nosotros tendremos que hacer algo por ella, en libertad y sin miedo.  

Ismael del Toro