Discurso pronunciado a nombre de la Gran Logia Unida Mexicana el 25 de septiembre en Xalapa

Muy Respetable Gran Maestro, Marco Antonio Virgen Martínez

 

Dignatarios y Oficiales de la Gran Logia Unida Mexicana

 

Queridas hermanas y hermanos de las logias regulares de la misma.

 

Distinguidas personalidades que nos acompañan.

 

Amigas y amigos de la prensa.

 

Aquí está la masonería veracruzana, de pie, unida y reflexiva.

 

Aquí una orden que ha sido crucial en los momentos estelares de la humanidad. La masonería francesa dio a luz tres principios universales: libertad, igualdad, fraternidad.

 

Consumada la independencia, en Acatempan no se abrazan dos caudillos, sino dos visiones de país, la de los masones escoceses y la de los masones yorkinos, capaces de ver por encima de todo, la necesidad de erigir una nación.

 

Un 14 de septiembre, un cura liberal, José María Morelos, lee ante el Congreso de Chilpancingo un programa de país, la semilla de nuestro constitucionalismo conocido como “Los Sentimientos de la Nación”.

 

Subrayo de allí una frase: “Sólo distinguirá a un americano de otro, el vicio y la virtud”, dijo Morelos.

 

Estos días son días oscuros para la humanidad y especialmente para nuestro país. El mundo se mueve hacia las antípodas. Elige el odio frente a la fraternidad, la violencia frente a la concordia, la rapacidad frente a la solidaridad humana.

 

La Nación se encuentra en emergencia. El Estado zozobra. Nuestra capital, antes remanso de paz, se ha cubierto de luto en días recientes. Alrededor nuestro se estrecha el cerco de la violencia. ¿Qué tienen que decirnos los encargados de garantizar la seguridad de todos los habitantes de la Ciudad y del Estado? Es un oasis de horror, en medio de un desierto de aburrimiento, escribió Baudelaire.

 

El domingo pasado muchos salimos a marchar por Mara Castilla, xalapeña asesinada en Puebla. Mara tenía 19 años. Duele saber que la violencia se nos está haciendo cotidiana en todas partes. En los primeros ocho meses de 2017 se registraron 169 asesinatos de mujeres en Veracruz, 118 feminicidios, según el reporte “Proyecto Asesinatos de Mujeres y Niñas por razón de género. Feminicidio en la entidad veracruzana”, de la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana. Esto significa que en promedio 21 mujeres han sido asesinadas por mes en lo que va del año. Todos los días desaparecen mujeres, 24 solo en agosto pasado en Veracruz.

 

 

El siglo XXI será por mucho el siglo del miedo, si no hacemos algo para remediarlo. No podemos seguir interpretando nuestro siglo en clave de miedo, porque una sociedad con miedo es una sociedad que no avanza, una sociedad petrificada.

 

Nuestra herencia liberal no puede ser omisa frente a la realidad de nuestro tiempo. Los ciudadanos están desencantados. Hoy como en 1810, como en 1910, hace falta que nazca una nueva Nación. Una que garantice el respeto pleno de las libertades y seguridades humanas, con crecimiento económico y desarrollo sostenido.

 

Una nación que, sobre todo, sea capaz de entender el dolor social largamente postergado, un dolor social de siglos. Una nación que tenga como objetivos aprender a distribuir la riqueza, la justicia y la esperanza.

 

Hoy los masones veracruzanos venimos a refrendar nuestra disposición para trabajar sin descanso en la construcción de un nuevo Estado. Un Estado que privilegie el diálogo y que sea capaz de avanzar con rumbo cierto, más allá de las mezquindades personales y la voracidad de una clase política que ha empobrecido material y moralmente a Veracruz.

 

Nos duele Veracruz y nos indigna que un Estado grande, de gente alegre y generosa haya sido postrado por una clase política sin principios, y que la transformación de Veracruz sea postergada por quienes eligen gobernar pensando en las próximas elecciones y no en las próximas generaciones.

 

Frente a esa realidad, nosotros elegimos creer que un nuevo Veracruz es posible. Así lo indica la grandeza de nuestro pasado y la fuerza de las veracruzanas y los veracruzanos de bien que todos los días trabajan para que a sus hijos les vaya mejor, para construirse un futuro de posibilidades que pueda ser vivido nuevamente en paz y en alegría.

 

Elegimos creer que hay esperanza, pero sabiendo que para ello habrá que crear una nueva generación de ciudadanas y ciudadanos, capaces de refundar las instituciones y luchar en la defensa de nuestro futuro.

 

Convocamos hoy a todas y a todos los veracruzanos a no bajar los brazos, a no cansarse, a encontrar en el recuerdo de los héroes que hoy conmemoramos, la motivación que nos haga construir un Veracruz más allá de la insuficiencia de miras de quienes lo han empobrecido. 

 

Estos días, de luto nacional, han despertado una nueva clase de ciudadanos: los que participan hombro con hombro; los que están demandando poner fin al dispendio de recursos del pueblo con fines electorales; los que no saben callar y los únicos que harán entender a las instituciones de la patria, que a los reclamos de apertura democrática sólo puede responderse con democracia, democracia, y más democracia; los que en días aciagos no han esperado a que el gobierno les diga qué hacer y se han lanzado a las calles a ayudar a sus hermanos, sin conocerlos; los que sacan el pecho sintiendo el orgullo de ser mexicanos.

 

Estos días oscuros son días también para entender que más grande que los nubarrones que hoy ensombrecen nuestro cielo, ha de ser nuestra esperanza.

 

¡Que viva la masonería de Veracruz!

 

¡Que viva Veracruz!

 

¡Que viva México!

Ismael del Toro